Trump amenaza con bloquear la apertura de un nuevo puente con Canadá
- REINFORMA

- hace 6 horas
- 5 Min. de lectura
El presidente Donald Trump amenazó el lunes con bloquear la apertura de un nuevo puente entre Estados Unidos y Canadá si las autoridades canadienses no abordaban una larga y creciente lista de agravios, lo cual ha intensificado las tensiones diplomáticas entre ambos países.

En medio de una guerra comercial y de un distanciamiento cada vez mayor entre Estados Unidos y su vecino del norte, Trump dijo que “no permitiría” la apertura del puente internacional Gordie Howe, cuya inauguración está prevista para principios de este año para el tráfico entre Detroit y Windsor, Ontario, “hasta que Estados Unidos sea plenamente compensado por todo lo que le hemos dado, y también, lo que es más importante, hasta que Canadá trate a Estados Unidos con la imparcialidad y el respeto que nos merecemos”.
La Cámara de Comercio Canadiense, el mayor grupo de cabildeo del país, denunció la amenaza del presidente en un comunicado, y escribió que “tanto si esto resulta real como si simplemente se trata de una amenaza para mantener la incertidumbre, bloquear o poner barricadas en los puentes es una medida contraproducente”.
No quedó claro de inmediato cómo bloquearía Trump la apertura del puente. Su construcción fue financiada por Canadá, y un acuerdo público-privado, según el cual Canadá y Míchigan explotarían conjuntamente el cruce, otorga a Míchigan parte de la propiedad.
Una posible vía sería que Trump declarara una emergencia. Según la ley, Aduanas y Protección Fronteriza puede cerrar temporalmente un puerto de entrada “cuando sea necesario para responder a una amenaza específica para la vida humana o los intereses nacionales”. Trump ha invocado a menudo las leyes de emergencia para acontecimientos y circunstancias que en gran medida se consideran rutinarios, con el fin de hacer uso de la autoridad ampliada que ello le otorga.
El cercano puente Ambassador, uno de los pasos fronterizos más transitados del continente, desde hace décadas es propiedad privada de un multimillonario de la industria del transporte por carretera de Detroit y de su familia, los Moroun. La familia había pedido anteriormente a Trump que paralizara la construcción del puente Gordie Howe, que, una vez abierto, competiría con los más de 300 millones de dólares de comercio transfronterizo diario a través del puente Ambassador.
Trump también sugirió en su publicación del lunes en las redes sociales que Estados Unidos podría intentar adquirir “al menos una mitad” del nuevo puente y obtener una parte de los ingresos procedentes de los peajes del puente.
En su primer mandato, Trump había promovido el proyecto en una declaración conjunta con funcionarios canadienses como símbolo de la profunda asociación económica de los países y como “un vínculo económico vital entre nuestros dos países”.
Pero la amenaza del presidente de bloquear la apertura del puente se inscribe en una campaña de presión más grande para obligar al gobierno canadiense a capitular ante sus exigencias. Además de amenazar con anexionarse Canadá como el estado número 51, Trump ha emprendido una amplia guerra comercial contra su vecino del norte al imponer aranceles y amenazar con otras sanciones económicas.
Es posible que Trump no cumpla su amenaza de bloquear el puente, o que adopte una medida menos severa para evitar las repercusiones económicas más graves. Trump ya ha retrasado o retirado anteriormente la aplicación de aranceles que podían perturbar el comercio estadounidense y paralizar las industrias nacionales.
El mes pasado, Trump hizo una declaración igualmente alarmante en la que parecía amenazar con dejar en tierra todos los aviones de fabricación canadiense que actualmente vuelan en Estados Unidos debido a una disputa regulatoria, pero los reguladores del sector aéreo aclararon rápidamente que su declaración pretendía aplicarse solo a las nuevas certificaciones de aeronaves y que el transporte aéreo no se vería afectado por la amenaza del presidente.
Los ataques de Trump contra Canadá aumentaron de intensidad tras las declaraciones realizadas el mes pasado por el primer ministro canadiense, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, en las que instó a los líderes de las naciones medianas a unirse para resistir la doctrina de Trump de “Estados Unidos primero” y sus esfuerzos por desmantelar el orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial.
La oficina de Carney declinó hacer comentarios sobre la amenaza de Trump de bloquear la apertura del puente. Stacey LaRouche, portavoz de la gobernadora de Míchigan, Gretchen Whitmer, restó importancia a la amenaza del presidente, y afirmó en un comunicado que el puente “se inaugurará de un modo u otro, y la gobernadora espera con interés asistir al corte del listón”.
Drew Dilkens, alcalde de Windsor, dijo el lunes por la noche que estaba atónito pero no sorprendido por la amenaza del presidente.
“Es una locura”, dijo Dilkens. Añadió que el retraso en la apertura del puente el pasado otoño había suscitado preocupaciones sobre la implicación del gobierno
de Trump.
La agresiva postura de Trump contra Canadá desde que volvió al poder ha irritado al gobierno canadiense, enfurecido a sus ciudadanos y dañado significativamente los lazos económicos entre ambos países. Los canadienses, que históricamente han constituido una gran parte de los turistas internacionales en Estados Unidos, están boicoteando los destinos turísticos estadounidenses y los productos estadounidenses importados. En su dispersa publicación en las redes sociales, Trump se quejó, entre otras cosas, de que “Ontario ni siquiera pone en sus estanterías licores, bebidas y otros productos alcohólicos estadounidenses”.
La publicación de Trump del lunes también repetía una afirmación infundada de que si Canadá se aliaba con China, “lo primero que hará China será poner fin a TODO el hockey sobre hielo que se juega en Canadá, y eliminar permanentemente la Copa Stanley”. Trump ha afirmado anteriormente que China pretende “acabar con el hockey sobre hielo” en Canadá, sin dar más detalles sobre lo que quería decir.
Las industrias de fabricación de automóviles de ambos países están unidas por el puente Ambassador, por el que las piezas de automóviles van y vienen diariamente a través de la frontera.
Manuel Moroun, quien compró el puente Ambassador en 1979, había luchado con el gobierno canadiense para impedir que construyera un segundo puente. La familia Moroun también había intentado obligar al gobierno canadiense a autorizar una ampliación que añadiría más carriles al puente Ambassador.
Las obras principales del puente internacional Gordie Howe han concluido, y los ingenieros llevan meses en la fase de pruebas, según la Autoridad del Puente Windsor-Detroit, corporación financiada por el gobierno que gestiona la construcción y el futuro funcionamiento del puente. La autoridad no respondió a una solicitud de comentarios.
La ampliación de la autopista que conduce al nuevo puente, que costó al gobierno canadiense más de mil millones de dólares estadounidenses, se terminó hace una década.
El puente lleva el nombre de Gordie Howe, la leyenda canadiense del hockey, quien jugó principalmente para los Red Wings de Detroit y a menudo se lanzaba “codos arriba” contra sus adversarios. La frase se ha convertido en un grito de guerra para los canadienses que se oponen a las acciones agresivas de Estados Unidos en el segundo mandato de Trump.
















Comentarios