República Dominicana incorpora 40 proyectos renovables al sistema eléctrico nacional
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Durante los últimos años, la adopción de energías renovables se ha convertido en una apuesta estratégica para muchos países en busca de una matriz energética más limpia y económica.

En este contexto, la República Dominicana ha sumado 40 proyectos de energías renovables al Sistema Eléctrico Nacional, marcando un avance en su transición hacia fuentes sustentables y una mejor administración de los recursos energéticos.
Esta transformación impacta en la vida diaria de la población, al contribuir a la seguridad energética y a la reducción de los costos de generación.
Los proyectos de energía renovable abarcan iniciativas que emplean recursos naturales como el sol, el viento, la biomasa y el agua para producir electricidad.
En el caso dominicano, la mayor parte de las nuevas instalaciones corresponde a parques solares y eólicos. Estos sistemas capturan la energía proveniente del entorno y la convierten en electricidad, que luego se distribuye a hogares, comercios e industrias.
Según datos oficiales, la incorporación de estos proyectos responde a un plan de diversificación de la matriz energética, que busca reducir la dependencia de combustibles fósiles y aumentar la participación de fuentes limpias en el suministro nacional.
La transición no se limita a la instalación de plantas generadoras. República Dominicana también ha comenzado a integrar sistemas de almacenamiento mediante baterías, lo que permite conservar la energía producida en horas de baja demanda para utilizarla cuando el consumo es más elevado.
El primer grupo de estos sistemas, con una capacidad de 150 megavatios, ingresará al sistema eléctrico nacional a finales de este año. Esta tecnología facilita el aprovechamiento de la energía solar y eólica, que depende de factores climáticos y horarios, y ayuda a estabilizar el suministro.
En paralelo, las autoridades han apostado por la expansión de proyectos de generación térmica a gas natural. Esto incluye la puesta en marcha de nuevas centrales en puntos estratégicos como Manzanillo y Boca Chica, equipadas con turbinas de alta eficiencia. Se prevé que estas infraestructuras aseguren el abastecimiento eléctrico hasta 2033 y faciliten una mayor integración de energías renovables a la red.
La implementación de contratos específicos para proyectos renovables ha permitido que las empresas distribuidoras accedan a energía a precios más competitivos. Actualmente, la electricidad producida por estas fuentes se comercializa, en promedio, a $0.09 por kilovatio-hora, frente a los $0.16 de la energía convencional. Esta diferencia contribuye a un ahorro significativo para las distribuidoras, por extensión, puede impactar en la economía de los consumidores.
El crecimiento de la generación distribuida es otro elemento destacado. Cada vez más hogares, comercios e industrias instalan paneles solares en sus techos para autoconsumo, en muchos casos, para inyectar el excedente a la red.
En 2019, la capacidad instalada bajo este esquema ascendía a 80 megavatios; actualmente, supera los 520 megavatios y alcanza a unos 23,000 usuarios. La legislación vigente ofrece incentivos para quienes apuestan por esta modalidad, lo que ha impulsado su desarrollo.
El fortalecimiento de la infraestructura de transmisión representa uno de los principales retos de la transición energética. Para facilitar la conexión de nuevos proyectos y aprovechar el potencial de generación en distintas regiones, se exploran mecanismos que permitan una mayor participación del sector privado en el desarrollo de líneas y subestaciones.
Con una red robusta, se busca garantizar que la electricidad renovable llegue a más consumidores y que el país avance hacia un sistema eléctrico más sostenible, eficiente y competitivo.
En suma, la incorporación de 40 proyectos de energías renovables, la inversión en almacenamiento y la expansión de la infraestructura térmica y de transmisión configuran una nueva etapa en la política energética de la República Dominicana.
Este proceso apunta a diversificar las fuentes de generación, reducir costos y mejorar la seguridad del suministro para la población.














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